El movimiento Land Art como método para entender las intervenciones en el paisaje.

Del Land Art se comienza a hablar en un primer momento en Norteamérica siendo Walter de María quien utiliza este término para referirse a sus intervenciones en el paisaje.

Este movimiento se caracteriza por la búsqueda de nuevas formas, modelos y conceptos así como un interés especial por la experimentación in situ.

El Land Art revisita a través del andar los orígenes arcaicos del paisajismo y de las relaciones entre arte y arquitectura, haciendo que la escultura se reapropie de los espacios y medios de la arquitectura.

No tiende a la modelización de objetos grandes o pequeños en el espacio abierto, sino a la transformación física del territorio, al uso de medios y las técnicas para la construcción de una nueva naturaleza y para la creación de grandes paisajes artificiales.

Para ello abandona los restos del antropomorfismo escultórico, que todavía pervivían en la escala humana de las esculturas minimalistas, y adopta aquellas mímesis todavía más abstracta que es característica de la arquitectura y el paisaje.

En este sentido hemos de apuntar que durante milenios la superficie de la Tierra ha sido grabada, dibujada y construida por la arquitectura mediante la superposición incesante de un sistema de signos culturales a un sistema de signos naturales originarios. La Tierra de los Landartistas se esculpe, se dibuja, se recorta, se excava,…por medio de los signos arquetípicos del pensamiento humano.

Podemos afirmar en un determinado punto que con él asistimos a un deliberado retorno al neolítico. Largas hileras de piedras clavadas en el suelo, recintos de hojas o de ramas, espirales de tierra, líneas y cercos dibujados en el suelo, así como enormes excavaciones en el territorio, grandes monumentos de tierra, de cemento y de hierro, o ensamblajes informes de materiales industriales, todo ello se utiliza como medio para apropiarse del espacio , como acción primaria para alcanzar una naturaleza arcaica.

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Time Buzzar Line. Fuente. http://www.richardlong.org

Los espacios en los que se realizan todas esas operaciones están desprovistos de arquitecturas o de signos de presencia humana, con espacios vacíos donde es posible realizar unas obras que asumen el significado de signo originario, de huella única en una paisaje arcaico y atemporal.

De esta forma se ha de comprender como algunos artistas del arte ambiental han descubierto de nuevo en el andar un acto primario de transformación simbólica del territorio, una acción que no implica una transformación física, sino una travesía por el mismo, una frecuentación que no tiene necesidad de dejar huellas permanentes, que actúa sobre el mundo tan sólo superficialmente, pero que alcanza unas dimensiones mayores a las esperadas.

En 1967 Richard Long realiza A Line Made by Walking, una línea dibujada hoyando la hierba de un prado. El resultado de esta acción es un signo que quedará registrado en un negativo fotográfico y que desaparecerá, por supuesto, cuando la hierba vuelva a crecer. Aunque resulte chocante, pero por su absoluta radicalidad y simplicidad formal, A Line Made by Walking ha sido considerado como un episodio fundamental del arte contemporáneo.

Guy Tosatto la define como  “uno de los gestos más singulares y revolucionarios de la escultura del siglo XX” y Hamis Fulton el artista inglés que solía acompañar a a Richard Long en sus errabundeos continentales, interpretando el arte de andar mediante una forma expresiva propia considera esta primera obra de Long como “uno de los trabajos más originales del arte occidental del siglo XX. Con sólo veintitrés años, Long combina dos actividades aparentemente separadas: la escultura (la línea) y el andar (la acción). Con el paso del tiempo esta escultura desaparecería”.

Las obras posteriores a Long y Fulton constituyen una prolongación y un enriquecimiento de este primer gesto, del que después ni siquiera quedará una huella en el suelo.

El fundamento de las obras de estos dos autores es el andar y el escenario donde se realizan en un espacio natural y sin tiempo, un paisaje eternamente primordial, donde se podría decir que la presencia del artista constituye ya por sí misma un acto simbólico.

Además, el trabajo de Fulton va acompañado por una preocupación ambiental y ecológica y sus viajes pueden leerse en cierta medida como una forma de protesta: “Mi trabajo puede ser inscrito obviamente en la historia del arte, pero jamás en el pasado hubo una época en la cual mis preocupaciones tuviesen tanto significado como ahora. Los espacios abiertos  están desapareciendo cada vez más. Para mí, estar en la naturaleza es una forma de religiosidad inmediata”.

Long reconoce que ”la naturaleza produce mucho mas efecto sobre mí que yo sobre ella”.

El nexo de unión de ambos artistas es que la Naturaleza es una Madre inviolable por la cual es posible andar, dibujar figuras, mover piedras  pero, por supuesto, no transformarla radicalmente.

Como podemos observar, en este punto se ven distanciados de los propios artistas de Land Art.

Para Long, “el Land Art es una expresión americana. Viene a significar bulldozers y grandes proyectos. Creo que se trata de un movimiento típicamente americano. Consiste en la construcción de unas obras en unos terrenos compardos por los artistas con el fin de realizar en ellos grandes monumentos permanentes. Todo eso no me interesa en absoluto”.

Como se observa, las intervenciones de Long están desprovistas de soportes tecnológicos. No inciden en profundidad en la corteza terrestre, sólo transforma su superficie y, además de un modo reversible.

Además, el único medio utilizado es su propio cuerpo, al que considera un instrumento para medir el espacio y el tiempo.

Ese mismo año, Robert Smithson termina A Tour of the Monuments of Passaic. Se trata del primer viaje a través de los epacios vacíos de la periferia contemporánea.

Su viaje entre los nuevos monumentos lleva a Smithson a algunas consideraciones:

  • La relación entre el arte y la naturaleza ha cambiado
  • La propia naturaleza ha cambiado
  • El paisaje contemporáneo anteproduce su propio espacio
  • En las partes oscuras de la ciudad se encuentran los futuros abandonados, generados por la entropía.

Entre los grandes logros del Land Art podemos citar el que ha sido origen a nuevos pensamientos sobre esta manera de ser y hacer escultura. En este sentido podemos citar las reflexiones de Rosalind Kraus en su libro “La Escultura del Campo Expandido” y de Javier Madreruelo en “El Espacio Raptado”

Los artistas de este movimiento tienen la preferencia por lugares alejados de zonas urbanas como puedan ser zonas desérticas o montañosas.

Esto está en consonancia con que es más fácil identificarse con la idea de paisaje en un entorno claramente natural.

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Earthwoman. James Pierce (1976). Foto: Internet.

Hay multitud de autores que han trabajado sobre él pero podemos decir que lo pintoresco alcanza su punto culminante en el trabajo Pratt Farm en el río Kennebec del autor James Pierce donde combina los valores de lo pintoresco con la asociación de elementos evocativos.

El trabajo consiste en la realización durante varios años y en setenta acres de tierra la descripción de lo que el denomina “Un jardín de la historia” esto es, un parque ajardinado que tiene multitud de elementos que son independientes pero que a su vez se hayan interrelacionados. Como ejemplo de lo descrito que es el Earthwoman que se ilustra en la foto que acompaña el texto.

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