Una correcta oratoria y buena capacidad para hablar en público capacita el comunicar ideas de manera efectiva y persuasiva a la audiencia o potenciales clientes lo que puede convertirse en una potente herramienta profesional si se trabaja y utiliza adecuadamente.
En el tiempo presente, donde todos utilizamos otros medios de comunicación como puedan ser los chats de distinta índole, correo electrónico, redes sociales,… la oratoria parece algo del pasado pero no es así, de forma que no son pocas las ocasiones, por supuesto en el mundo de la ingeniería y arquitectura, pero también en otros sectores profesionales, donde es necesario ponerla en práctica.
Luego, vemos lo importancia de potenciar una buena oratoria de cara a nuestro propio desarrollo profesional pero, ¿cuáles serían los principales aspectos a trabajar?. Lo resumimos en siete puntos:
- Claridad y coherencia: Un buen orador debe transmitir correctamente su mensaje y hacer que éste se comprenda adecuadamente de forma que sabe cómo estructurar sus ideas de manera lógica y coherente.
- Conexión emocional: Un discurso poderoso debe apelar a las emociones de la audiencia. El orador debe de ser lo suficientemente hábil que genere empatía, inspiración, esperanza o incluso indignación según el tema tratado o el propósito del discurso.
- Credibilidad y autoridad: Se ha de dar la sensación de dominio del tema expuesto y que se tiene la suficiente autoridad para hablar sobre él. Para ello es imprescindible una investigación exhaustiva y la preparación previa al discurso.
- Lenguaje verbal y no verbal: La forma en expone el discurso es tan importante como el contenido mismo. Hay que vigilar y cuidar el tono de voz, el ritmo, la entonación, los gestos y la postura. Todos estos aspectos pueden reforzar o debilitar el mensaje que se quiere transmitir, sobre todo si estamos ante una exposición larga de forma que se consiga que el grado de atención no disminuya.
- Capacidad de adaptación: Resulta fundamental la capacidad de adaptación a la audiencia, al contexto y a las circunstancias. Hay que estar en todo momento pendiente del público, observar e interpretar su reacción e ir ajustando el discurso en consecuencia.
- Uso de recursos retóricos: Es importante utilizar figuras retóricas como la metáfora, la hipérbole o la antítesis que den fuerza y vivacidad al discurso, fomentando el interés en el tema expuesto.
- Práctica y feedback: Por último, una buena oratoria y la capacidad de hablar en público sólo se consigue mediante práctica y un entrenamiento continuo. No está de más recibir feedback honesto y constructivo de otras personas que puede ayudar a identificar áreas de mejora y perfeccionar el estilo propio.
A la vista de todo esto se concluye la importancia, para el desarrollo profesional, de una correcta oratoria y buena capacidad de hablar en público, algo muy habitual, aún en estos tiempos donde otras formas de comunicación parecen ser los únicos medios de trasmitir nuestras ideas y conocimiento.



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